La Travesera

Travesía integral de los Picos de Europa

Junio 2011

(Goyo Ascacibar)

El último fin de semana de junio participé en la Travesía Integral de Picos de Europa, carrera conocida con el nombre de La Travesera. Son 74 km. De distancia, 6660 m. de desnivel positivo y 6685 m. de desnivel negativo. Se comienza a las 0 h. del sábado y dan 22 horas para terminarla con 4 controles de paso. Con estos datos técnicos te das cuenta de que es una prueba de gran dificultad, pero cuando te enfrentas a ella compruebas que la realidad supera con creces toda dureza que puedas imaginar.

 

Vayamos por partes; media hora antes de dar la salida ya estábamos allí la mayor parte de los 280 corredores que íbamos a participar. Como es habitual en estas ocasiones, te encuentras con conocidos de eventos parecidos y la primera sorpresa fue cuando dos de ellos me dicen que no van a tomar la salida, que no está motivados para lo que nos espera mañana. La segunda me la da la Organización que unos minutos antes de comenzar la carrera nos comunica que como las previsiones del tiempo daban altas temperaturas para las 24 horas siguientes no era obligatorio llevar algunos de los materiales que en el Reglamento ponía como obligatorios ( mallas largas que había que llevar puestas, cortavientos, manta térmica…); para la mayoría ya era tarde para cambiarnos y dejar el material sobrante.

Con unos minutos de retraso comienza la carrera; una sinfonía de nombres nos espera en el recorrido: Repelao, Covadonga, Vega de Enol, Peña Santa de Castilla, Ruta del Cares, Vega de Urriellu, Collada Bonita… Los dos primeros km. Son por carretera cuesta arriba y se hacen corriendo para coger buena posición en estrecho sendero que comienza en Covadonga; llego a la boca del sendero sudando a raudales pero allí hay que esperar a que el bosque se vaya tragando a los corredores y se agradece el descanso. Después de dos o tres minutos de parada empieza la primera subida de unos 8 km. En la que hay que remontar unos 1000 m. de desnivel, hasta la Vega de Enol; se hace por senderos, praderas y terrenos embarrados; rebaños de vacas nos contemplan apaciblemente; sus ojos se iluminan con la luz de nuestros frontales semejando un cielo estrellado en la oscuridad de la noche.

Tras dos horas de subida llego al primer avituallamiento a orillas del Lago Enol. Me aprovisiono de líquido ya que quedan 18 km. hasta el próximo. La carrera continúa unos 4 km. por una pista llana o en ligero descenso, que se hace trotando, para acometer después una subida de más de 1100 m. de desnivel hasta el Jou Santu (2113 m.) en 6,5 km. Durante la subida la Luna va apareciendo en diferentes posiciones (delante, detrás, a un lado, a otro), como si quisiera jugar al esconderite con nosotros.

Tras superar el Jou Santu hay un pequeño descenso hasta el paraje conocido como El Boquete (2012 m.); son las 5 de la mañana y la visión desde aquí es alucinante: abajo a 1700 m. de profundidad como si de un pozo sin fondo se tratara aparecen las luces de Cain en la Ruta del Cares y de frente a lo lejos se vislumbra el horizonte teñido de tintes rojizos como un presagio del infierno que se iba a desatar después de mediodía. Ahora tocaba bajar, y qué bajada; pensaba que en los descensos se podría avanzar con más rapidez y recuperar el largo tiempo empleado en las ascensiones; ¡ gran error! Las bajadas estaban llenas de trampas: escaleras húmedas y resbaladizas, neveros por los que deslizarse, cadenas de las que colgarse, paredes que descender y rocas, muchas rocas, muchísimas rocas. Tras hora y media descenso (menos de 6 km.) llegué a Cain. Avituallamiento y a continuación daba comienzo la subida más larga del recorrido (2000 m. en 8 km.) con algunas cuestas como el Canalón de Dobresengos prácticamente verticales. Tras 3h 35mn corono la Horcada de Cain (2344 m.) y de repente ahí esta, tapando todo lo demás, el monte más emblemático de toda la cordillera: es el Naranco de Bulnes, Picu Urriellu para los asturianos, parece como si pudieras coger con la mano ese enorme cilindro de piedra de más de 500 m. de altura. Toca ahora bajar hasta la base del Naranco donde está el próximo avituallamiento donde llego a las 11h 30mn.

Después de una corta bajada se acomete la ascensión al punto más alto del recorrido: La Collada Bonita ( 2382 m.) . La subida no es muy larga pero sí con tramos muy empinados y con gravilla en los que das un paso de 20 cm. y desciendes 18. A un lado y a otro de Collada Bonita hay cuerdas y cadenas para ayudar en la subida y la bajada. El Sol ya está calentando de veras y toca ahora una bajada por un auténtico roquedal, no hay ni la más minima sombra; solo rocas y rocas.

El siguiente control en Vega de Toro se cierra a las 3 de la tarde; cuando yo salgo son las 2h 45mn . Allí nos dicen que no escatimemos el agua en la última subida que nos queda, que arriba han puesto un avituallamiento líquido extra. Hay primero un km en ligera bajada y a las tres de la tarde comienzo la última y probablemente más empinada subida del recorrido ¡ 1100 m de desnivel en poco más de dos km de distancia! Al final tras el Canalón de Jidiellu, o tal vez de Jodielo, se llega al Collado Valdominguero, no sin antes haber atravesado una empinadísima vía ferrata (tramo difícil de superar en el que se ponen cadenas o sirgas de acero ancladas en la roca para facilitar la ascensión).

Corono el Collado a las 5 de la tarde ¡ Eran las cinco en punto de la tarde! Estoy sediento así que me acerco al control y pido agua; con cara de circunstancias me dicen que se ha acabado, que no queda más; no tengo fuerzas ni para enfadarme y echarles la bronca. Me quedan de 7 a 8 km hasta el próximo avituallamiento; son todos ellos en bajada pero como es habitual aquí con mucha piedra en la primera mitad. A las 5h 45mn llego a una pista; la sed aprieta y me encuentro con una segunda sorpresa: no hay marcas ¿derecha? ¿izquierda? A unos 150 m a la derecha se divisa una senda; voy hasta allí y desciendo un poco por la senda a ver si encuentro marcas; no hay ninguna. Doy marcha atrás y decididamente tomo el camino de la izquierda. He perdido más de 15mn . Trato de trotar un poco por la pista pero el corazón me golpea fuerte en el pecho, las pulsaciones se disparan; me siento un rato en una piedra para recuperarme y decido seguir andando hasta el avituallamiento; llego a las 6h 43mn. Han pasado 13 fatídicos minutos desde la hora de cierre del control. Sin llegar a la mesa de avituallamiento me piden el dorsal; les digo que esperen que primero voy a beber. Me bebo una botella de un trago y después otra. Con el aporte de líquido el cuerpo va adquiriendo su energía.

Me dicen, no sé si para consolarme que solo 130 corredores han pasado delante de los 280 apuntados. Con un poco más de flexibilidad en este control estoy casi seguro que hubiera llegado a meta dentro de control; me quedaban más de tres horas para hacer 14 km por terrenos mucho más favorables y casi todos ellos en bajada.

La frustración por no acabar la carrera no empaña para nada la satisfacción por la travesía realizada a pesar del sufrimiento del último tramo; vistas como aquel amanecer teñido de sangre, Cain iluminado allá en el fondo del pozo o la vista del Picu Urriellu desde la Horcada de Cain han quedado grabadas en mi retina y difícilmente las olvidaré.

Si la salud me acompaña, con la experiencia adquirida, un entrenamiento más específico en la montaña, a poco que las temperaturas se moderen el próximo año lograré completarla.

¡Ah! Un último consejo: si después de leer esto alguien siente la llamada de la montaña y se decide a hacer esta carrera que la haga cuanto antes pues se comentaba que están intentando alargarla hasta los 100 km en próximas ediciones.