Nuestra Mascota

Afrodita falleció el 20 de enero de 2010. Ahora estamos algo más solos.

Sobre la mascota del Club Maratón Rioja

Cabra AfroditaCualquiera que haya presenciado alguna carrera popular en La Rioja o alrededores hace tiempo, vería a unos señores que corrían acompañados de una cabra. Naturalmente, éramos nosotros, los atletas del Club Maratón Rioja.

Que una cabra, símbolo de supervivencia en paisajes escarpados de montaña, era acorde con la filosofía del Club Maratón Rioja fue una idea que surgió de Óscar Calvé, y fue muy celebrada por todos los corredores del Club. En la Asamblea anual de 1999 acordamos que la cabra fuera nuestro emblema.

Desde entonces, una cabra es nuestro logotipo y una cabra lucimos, con orgullo, en nuestras equipaciones. Pero una mancha perduraba en nuestra alma de atletas: no teníamos una mascota. Entre risas, pero no del todo en broma, lo comentábamos entre nosotros, sobre todo cuando Óscar estaba presente. Y el propio Oscar, tenaz e incombustibe en sus ideas, consiguó remediar la situación. El sábado 31 de mayo de 2003, en la foto oficial de la temporada, antes de la disputa del Medio Maratón de La Rioja, nuestra cabra fue presentada en sociedad. Desde ese día los miembros del Club Maratón Rioja nos sentimos, si cabe, un poco más unidos.

Un mal día, nuestra cabra enganchó uno de sus cuernos en la valla del recinto en el que Óscar la cuidaba. Al intentar soltarse, se rompió el cuello.

Afrodita (ese fue su nombre durante sus siete años de vida) falleció el 20 de enero de 2010. Desde entonces estamos algo más solos. Descanse en paz.

Pero dejemos que Óscar Calvé nos cuente la historia de la cabra:

Sobre cómo localizé a la cabra (o ella a mí)

Ha pasado días horas, minutos y segundos desde aquella lejana fecha en que los miembros más honorables de nuestro club decidieron elegir como mascota a una cabra.

Fui casualmente fui encomendado para buscar entre toda la cabaña del viejo suelo hispánico el ejemplar más dotado. Todo este tiempo lo hemos empleado en buscar rebaños por toda la geografía, para observar alguna señal que nos indicase cuál iba a ser la elegida para ser guía de nuestro Club.

Camino Soria, y en una de las largas y verdes cañadas, que sirvieron de ruta trashumante, me dispuse a realizar una sesión de entrenamiento que incluía treinta minutos de ligero trote, más unas rectas en progresión con una pausa activa de un minuto y completaba la sesión con unos saltos naturales de potenciación. ¡Cual grande fue mi sorpresa al ver una joven cabra imitar con gracia todo lo que yo hacía! Y con tal descaro realizó todo el entrenamiento, que en mis tiempos de pausa y de recuperación del aliento ella se revolcaba por la hierba ajena al resto del rebaño.

Cualquier atleta, aunque no fuera de nuestro Club y no tuviese tamaño encargo, hubiera adoptado aquel animal como compañera de entrenos; aunque sólo fuera para que sirviese de liebre en los mismos. Pero el pastor se negó a venderme el animal, argumentando que tenía poderes extraños, pues en una noche cerrada y tormentosa, cuando ya los dos mastines habían quedado malheridos y derrotados por una manada de lobos, sólo ella consiguió ahuyentarlos.

Resignado y después de seguir buscando algún otro rebaño hasta más allá de lo que queda de la Heróica Numancia me puse de regreso camino de Logroño. Entonces me di cuenta de que, sin duda, aquella cabra era la elegida: yo había coronado ya el Puerto de Piqueras, y ella, colocándose delante del coche, llegó hasta Villamediana, después varios intentos míos de subirla al portaequipajes.

A la espera del bautismo oficial, que se realizará el próximo día 31, procede ahora que todos los miembros del Club decidamos, a través de una votación, cuál es el nombre que debemos ponerle. Que tal nombre se propague por todos los confines de la red para que nuestros rivales, de ahora y del futuro, no sólo conozcan nuestra mascota, sino que sepan que los hombres y mujeres del Maratón Rioja estámos dotados de cualidades físicas importantes y contamos con el apoyo de los dioses del Pico Uhuru.

Óscar Calvé, Mayo de 2003